EL ESTADO COMO DEUDOR

Analizados los presupuestos provinciales, especialmente los del NOA, encontramos que no menos del 50 por ciento es la participación del Estado en la economía en términos del PBI. Quiere decir que el Estado hoy es el principal motor de la economía. Sueldos, planes sociales, obras públicas, subsidios, empresas del estado, etc. constituyen el sostén económico provincial. De esos presupuestos, los ingresos provenientes del Estado Nacional, representan no menos del 40 por ciento llegando al 60 por ciento en algunas provincias. Hablamos de transferencias discrecionales, para obra pública, Subsidios, etc. Imaginemos por un momento que el Estado deje de pagar y se interrumpa la cadena de pagos: la boca se te haga un lado diría mi abuela.  Algo de eso hay. El retraso cambiario afecta a los productores del interior incrementando los costos internos (mano de obra, impuestos y servicios) que aumentan alrededor del 22 por ciento en tanto el tipo de cambio lo hace a un ritmo mucho menor haciendo perder rentabilidad en la exportación. Como disminuyen las exportaciones regionales, las principales víctimas son las provincias que recaudan menos y por lo tanto se ven en la obligación de incrementar la presión fiscal mientras ven caer la coparticipación federal. Además, cuando se cierran importaciones, también el impacto fiscal es importante porque cuando un bien proviene del exterior genera ingresos por aranceles, IVA y Ganancias. Por lo tanto las provincias comienzan a recibir menos recursos también por este lado. Ahora bien, como la mayoría de las provincias acordaron incrementos salariales promedio del 23 por ciento, con la caída de la coparticipación muchas comienzan a tener problemas para afrontar sueldos o aguinaldos. Esto es lo que algunos llamamos las Inconsistencias de la economía que afectan cada vez a un grupo más numerosos de ciudadanos. Además, la mayoría de la provincias están endeudadas con el Estado Nacional y por la emisión de bonos (títulos provinciales) en pesos y/o dólares generando un estado de situación preocupante para aquellos tenedores frente a un posible incumplimiento. En este sentido la pesificación y/o la quita no ayudan mucho. El hecho que Argentina no pueda acceder a endeudamiento externo por los conflictos con el Club de París, CIADI y los bonistas que no entraron al canje de deuda, la obliga a depender de las divisas de la soja, del crecimiento de Brasil y del endeudamiento interno. Banco Central, Anses, Pami y toda cuanto otra “caja” ande suelta  son las vías de financiamiento público. Y esto es lo  Verdaderamente preocupante. Estancada la economía con inflación (escenario de estanflación) y creciente endeudamiento interno, hacen temer por un Estado muy endeudado y ya sabemos cómo termina esta película.

PUBLICADO EN REVISTA FUNDACION EMPRESARIA -FET- TUCUMAN

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