Doctrinas Economicas

PENSAMIENTO MERCANTILISTA

La escuela mercantilista (siglos XVII y XVIII) constituye la primera expresión sistemática del pensamiento económico. Sus integrantes sostenían que las exportaciones eran las que generaban la riqueza de una nación y, por lo tanto, sostuvieron la conveniencia de fomentarlas asi como de restringir las importaciones. Consideraban que éstas afectaban negativamente la producción, ya que disminuían la demanda de bienes producidos en el país. En cambio las exportaciones, sostenían, representaban un incremento de la demanda. Los mercantilistas sostenían la necesidad de alcanzar un superávit en el saldo de la balanza comercial (exportaciones menos importaciones) Postulaban el establecimiento de medidas proteccionistas y, en general, de todo tipo de disposiciones tendientes a fomentar las exportaciones y restringir las importaciones. Para los mercantilistas, el objetivo de la política económica debía ser lograr un excedente de la balanza comercial. En este sentido el mercantilismo es la primera corriente económica proteccionista en la historia del pensamiento económico.

LA ESCUELA FISIOCRÁTICA

En contraposición a los mercantilistas, los fisiócratas adherían a la postura librecambista. Los fisiócratas elaboraron una teoría natural de la vida económica. Se preocuparon principalmente de la circulación, del producto social y de la distribución de este último. Los fisiócratas argumentaban que el principal derecho natural del hombre consistía en el disfrute de los resultados de su trabajo, siempre que tal disfrute pudiera armonizarse con los derechos de los demás. De aquí que los gobiernos no debían interferir en los asuntos económicos, más allá del mínimo absolutamente imprescindible para proteger la vida y la propiedad y mantener la libertad de contratación. En este sentido, se atribuye al francés Vincent de Fournay (1712 – 1759) la famosa frase: laissez faire, laissez passer, que significa libertad para la actividad mercantil en el interior y comercio exterior libre. Para los fisiócratas la agricultura era el único sector genuinamente productivo de la economía, capaz de generar el excedente del cual dependía todo lo demás. Por ello, preconizaban la mejora de los sistemas de cultivo para aumentar la productividad de la agricultura. De esta forma se incrementaría la proporción destinada a los terratenientes, lo que posteriormente haría aumentar la demanda de productos artesanos y la riqueza de la nación. Para los fisiócratas, la riqueza de una nación procedía de su capacidad de producción y no de la cantidad de oro y plata que poseyera. De ahí que no se centraran en el estudio del dinero, sino en las fuerzas reales que permiten el desarrollo económico. 

LA ECONOMÍA CLÁSICA 

El núcleo del pensamiento clásico está constituido por la obra de Adam Smith. Adam Smith (1723 – 1790). Nació en Escocia. Estudió ciencias morales y Políticas y Lenguas en Oxford. Se le considera el fundador de la escuela clásica. En 1759 apareció la Teoría de los Sentimientos Morales, dedicándose a partir de ese momento más a la jurisprudencia y a la economía que a las doctrinas morales. En 1776 publicó la Investigación sobre la naturaleza y causas de las riquezas de las naciones. Su fama fue inmediata y la reputación de Smith quedó establecida para siempre. Poco antes de su muerte la mayoría de sus manuscritos fueron destruidos por expreso deseo suyo y sin que mediara explicación alguna. Para Adam Smith la solución para el funcionamiento económico de la sociedad descansa en las leyes del mercado y en la interacción entre el interés el interés individual y la competencia. El empresario se ve obligado por las fuerzas de la competencia a vender sus mercancías a un precio próximo al costo de producción; ha de ser lo más eficiente posible para mantener sus costos bajos y permanecer en condiciones competitivas. La mano invisible del mercado no solo asigna las tareas, sino que también dirige a las personas en su elección de ocupación y hace que se tengan en cuenta las necesidades de la sociedad. De la misma manera, el mercado regula cuales son las mercancías que han de producirse. La esencia de la economía de mercado es que en ella todo se convierte en mercancías con un precio y que la oferta de estas mercancías es sensible a los cambios de precios. A Smith fue el gran defensor del laissez faire: de la no intervención del gobierno en los asuntos económicos. A su juicio los gobiernos son ineficaces e inclinados a otorgar privilegios especiales en detrimento de la sociedad.  Para promover el bienestar, los mejores medios son el estímulo del propio interés y el desarrollo de la competencia. En la obra de Smith el análisis del cambio dinámico de la sociedad descansa sobre la teoría de la acumulación. Esta teoría viene condicionada por la distribución del ingreso entre las diversas clases sociales y, mas particularmente, en la parte que va a los capitalistas y a los terratenientes. No es probable que los asalariados recibieran lo suficiente para permitir excedente alguno sobre sus necesidades, mientras que los otros dos grupos sociales sí podían tener fondos suficientes para financiar inversiones y para sostener sus niveles de vida normales. El excedente podrá destinarse a la ampliación del consumo, pero el resultado para la sociedad sería mejor si este excedente de fondos se ahorrara. De esta forma los ingresos se convertirían en fondos que más tarde ampliarían la producción. Los capitalistas eran los agentes principales a través de los cuales los ingresos se convertían en acumulación. La cantidad de los beneficios podía considerarse como el determinante básico del ritmo de acumulación y, a su vez, de la tasa de expansión económica. A Smith destacó los efectos de la acumulación de los beneficios de los empresarios, pues se reinvierten en maquinaria, lo que permitirá mayores posibilidades de división del trabajo y de aumento de la producción y, por lo tanto, conducirá a una mayor riqueza. Por ello, A Smith veía en la acumulación de los beneficios, el motor que pone en movimiento el mejoramiento de la sociedad.

David Ricardo ( 1772 – 1823)

Nació en Londres. Fue la figura más destacada de la escuela clásica en cuanto al posterior desarrollo de las ideas de estos economistas. Se preparó en Holanda para los negocios de correduría de bolsa de su padre, en los que empezó a intervenir a los catorce años. A los 19 entra por su cuenta en los negocios de la bolsa y en pocos años amasa una gran fortuna.   Hombre de fuertes principios, se dedicó al estudio sistemático de la economía política. La riqueza de las naciones, de A Smith, fue la obra que le atrajo decididamente hacia el mundo de la economía Fue un destacado ejemplo de pensador deductivo. Ricardo desplazó el centro de gravedad del análisis económico desde la producción a la distribución, siendo una de sus grandes aportaciones la teoría del valor-precio.  El se interesó por los precios relativos más que por los absolutos; deseaba descubrir la base de las relaciones del intercambio entre las mercancías. Éstas obtienen su valor de dos fuentes: de su escasez y de la cantidad de trabajo necesario para producirlas. Su análisis de la renta de la tierra y el desarrollo de la teoría de los costos comparativos como la justificación del comercio internacional fueron sus contribuciones más significativas al mundo de la economía. Las diferencias en la calidad de la tierra determinarían que, si bien los propietarios de las tierras fértiles obtendrían rentas cada vez más altas, la producción en las de peor calidad generaría solo lo justo para cubrir los costos y no daría lugar a renta. De este modo, puede argumentarse que la renta y los beneficios podrían aislarse considerando el caso de la tierra sin renta, en la cual el rendimiento neto consistiría enteramente en los ingresos derivados del capital.  En una perspectiva dinámica, Ricardo pensaba que el crecimiento de la población acompañaba a la expansión económica, y que esta expansión llevaría consigo un aumento de las necesidades de alimentos, que podían satisfacerse solo a costos más altos.  A fin de mantener los salarios reales a su nivel anterior, serían necesarios salarios monetarios más altos, lo cual haría disminuir la participación de los beneficios en el producto. Con esta línea argumental, Ricardo señaló que el proceso de expansión económica podía minar sus propios cimientos, es decir, la acumulación de capital a partir de los beneficios, de modo que, al reducirse la tasa de beneficios, emergería el estado estacionario, en el que ya no habría acumulación neta ni crecimiento. Ricardo fue también el primero que desarrolló la teoría de los costos comparativos y sostenía que cada país debería especializarse en aquellos cuyo costo comparativo fuese más elevado. Esta es la base de la política de libre comercio de Ricardo para los bienes manufacturados. Según esta política, cada país debe dedicar su capital y trabajo a aquellas producciones que le resulten más beneficiosas. De esta forma se distribuye el trabajo con la mayor eficiencia y aumenta al mismo tiempo la cantidad total de bienes, lo que contribuye al bienestar general. La teoría de los costos comparativos armoniza los intereses de los distintos países en los asuntos internacionales.

LA ECONOMÍA MARXISTA

Karl Heinrich Marx

Nació  Prusia en el seno de una familia judía. Estudió Derecho, Historia y Filosofía en las Universidades de Bonn y Berlin, doctorándose en Filosofía. Cerrado el camino hacia la docencia universitaria en razón de su radicalismo, se dedicó al periodismo. Exiliado de Alemania, estudió en Paris el socialismo francés y la economía política inglesa. Finalmente se asentó en Londres. Acudió durante años a las salas de lectura del Museo Británico. En 1848 junto con Engels, redactó El Manifiesto del Partido Comunista  En 1867 publicó el primer volumen de El Capital. Después de su muerte, Engels publicó buena parte de sus manuscritos y los volúmenes II y III de El Capital.  En él se mezclaron el filósofo y el estudioso de la vida activa del organizador y propagandista. Buscó incansablemente precipitar el cambio social. La base de la teoría de Marx la constituía su análisis de la historia, que él fundaba en el materialismo dialéctico. La concepción materialista de la historia arranca del principio de que la producción y el intercambio de productos constituyen la base de todo orden social. La validez de esta afirmación descansa en que toda sociedad, entre cuantas han aparecido en la historia, la división en clases está determinada por aquello que se produce, cómo se produce y por la forma en que se intercambia la producción. Según esta concepción, las causas últimas de todos los cambios sociales y de todas las revoluciones políticas hay que buscarlas no en las mentes de los hombres, sino en las mutaciones experimentadas por los métodos de producción y de intercambio. La fuerza básica de la historia es, para Marx, la estructura económica de la sociedad. Esto no excluye el impacto de las ideas, sino que sostiene que éstas son un reflejo de la sociedad que las alienta. El objetivo de la obra de Marx era descubrir las “leyes del movimiento” de la sociedad capitalista. Marx construyó su modelo económico para demostrar cómo el capitalismo explotaba necesariamente a su clase trabajadora y cómo esta explotación conduciría inevitablemente a la destrucción del sistema capitalista. En este esquema la teoría del valor-trabajo juega un papel importante. Según Marx, el beneficio lo obtiene el capitalista al adquirir una mercancía que puede crear un valor mayor que el de su propia fuerza de trabajo. Marx distingue entre los conceptos de fuerza de trabajo y tiempo de trabajo. La fuerza de trabajo hace referencia a la capacidad del hombre para el trabajo; el tiempo de trabajo es el proceso real y la duración del trabajo. Lo relevante es que, según Marx, el empresario paga al trabajador una cantidad igual al valor de su fuerza de trabajo, pero este pago equivale solo a una parte de la producción diaria del trabajador y, por lo tanto, solo a parte del valor que este produce. La clave de la explotación, en este sistema, está en el hecho de que existe una diferencia entre el salario que recibe un trabajador y el valor del producto que produce. Esta diferencia es lo que Marx llama Plusvalía.

LA ECONOMÍA NEOCLÁSICA

El centro de atención de los economistas neoclásicos fue el funcionamiento del sistema de mercado y su papel como asignador de recursos.

Alfred Marshall  (1842 – 1924)

Nació en Inglaterra. Su padre fue cajero del Banco de Inglaterra. Estudió matemáticas y Economía en Cambridge. Ocupó puestos académicos a lo largo de toda su vida profesional. Marshall fue hipercrítico con sus propios escritos. De hecho, muchas de sus ideas las había elaborado bastantes años antes de que aparecieran en la primera edición de sus Principios de economía, en 1890. Fue el fundador de la moderna economía expuesta mediante representaciones gráficas. Aunque era un matemático experto, se mostró escéptico en cuanto al valor de las matemáticas para el análisis económico. Fue capaz de realizar una gran síntesis, tratando de combinar lo mejor de la economía clásica con el pensamiento marginalista. La determinación de los precios de mercado se convirtió en el problema fundamental de la economía neoclásica. Para Marshall el análisis del funcionamiento del sistema de mercado empezaba con el estudio del comportamiento de los productores y de los consumidores, pues era la clave para analizar la determinación de los precios de mercado. Según Marshall, el concepto de demanda como una tabla de relaciones precio – cantidad  era crucial para su análisis. Para él sería necesaria una reducción en el precio para inducir a comprar más. Por otro lado, dado que los consumidores tenían que escoger entre más de un bien y menos de otro (u otros) para maximizar su utilidad, deberían ajustar sus gastos de tal modo que no fuera posible aumentar su satisfacción mediante una distribución alternativa de esos gastos entre los diferentes bienes. En cualquier caso, la demanda por si misma solo explicaba una parte de la formación del precio. Tan importantes como ella eran las condiciones en que los productores estaban dispuestos a vender sus bienes y servicios. Desde una perspectiva neoclásica se creía que las empresas funcionaban bajo condiciones en las cuales los sucesivos incrementos en los costos totales, debido a la producción de unidades adicionales de su producto, eran crecientes. Con los elementos comentados – demanda y oferta – Marshall tenía lo necesario para explicar el precio de mercado. Según él, en el caso de los factores el precio también se determinaba por la intersección de la oferta y la demanda. Se suponía que los empresarios buscaban racionalmente el máximo beneficio, lo que implica minimizar los costos. Cualquier volumen de producción deseado podía obtenerse con varias combinaciones diferentes de factores productivos, si bien el empresario seleccionaría la combinación de más bajo costo. Para Marshall, los rendimientos de escala crecientes, asociados con la aplicación de tecnologías avanzadas, podían originar ciertas complicaciones. Las economías de escala implicaban que un pequeño número de grandes productores podía funcionar a costos medios más bajos, produciendo la misma cantidad que un gran número de pequeñas empresas, quedando en entredicho las premisas de un mercado competitivo.  Marshall creía que las ventas de cada empresa estaban limitadas al mercado particular, lenta y costosamente adquirido, y aunque la producción pudiese aumentarse muy rápidamente, no ocurriría lo mismo con las ventas. Además, la expansión de la empresa más allá de sus límites naturales la expondría también a la competencia de sus rivales.  Por ello, opinaba que era improbable que las economías de escala representaran un serio desafío para el mantenimiento del orden competitivo.

 León Walras (1834 – 1910)

Vició en Lausana – Suiza. Estudió en la Escuela de Minas, pero fracasó; quiso ser periodista, aunque tampoco tuvo éxito en varias editoriales donde trabajó. Desde 1859 dedicó todo su esfuerzo a demostrar que la teoría económica podía ser tratada matemáticamente. En 1870 ocupó la cátedra de Economía en Lausana. Los profesionales no comprendían ni se sentían atraídos hacia su trabajo matemático, ya que fundamentalmente lo que pretendía era mostrar una manera distinta de enfocar las cosas. En 1909, con motivo de su jubilación, obtuvo abundantes muestras de simpatía y admiración, de las que nunca había tenido noticias anteriormente. Las pruebas de reconocimiento que recibió superaron a cuanto hubiera podido esperar. Fue el gran momento de su vida. Walras se ocupó del estudio de la teoría de la determinación de los precios en un régimen hipotético de libre y perfecta competencia. Pretendía expresar sus descubrimientos en forma de proposiciones matemáticas que diesen a la economía un rango científico comparable el que disfrutaban las ciencias físicas. Estaba interesado en probar que los resultados de la libre competencia eran beneficiosos y ventajosos. Para ello era necesario, por un lado, conocer exactamente cuáles eran estos resultados y, por otro, precisar las definiciones y las leyes necesarias de un régimen de competencia perfecta. Según Walras, los economistas habían extendido a menudo el principio de la libre competencia  más allá de los límites de su verdadera aplicabilidad, lo que probaba que el principio no había sido demostrado. En el esquema Walrasiano la competencia perfecta quedaba representada por una situación en la que compradores y vendedores se reunían en una subasta masiva, de forma que las condiciones de cada cambio fueran públicamente anunciadas y se diera una oportunidad a los vendedores para bajar sus precios y a los compradores para recibir sus ofertas. Aunque tales condiciones no eran realistas, según Walras, las ventajas de un procedimiento que partiese de casos abstractos y generales eran obvias. Walras pretendía esbozar el modo mediante el cual podría alcanzarse una solución de equilibrio simultáneamente en todos los mercados. En otras palabras, su objetivo era la formulación del proceso mediante el cual podría establecerse un equilibrio general, esto es, aquel proceso que tuviese en cuenta la interrelación de todas las actividades económicas. El enfoque walrasiano del equilibrio competitivo puede presentarse en forma de un sistema de ecuaciones simultaneas, susceptibles de una solución matemática determinada. Este método de análisis, por una parte, destaca la interdependencia entre todos los precios dentro del sistema económico y, por otra, hace desaparecer la distinción entre el enfoque micro y macro de la economía.  Las actividades de las familias y de las empresas no pueden entenderse separando unas de otras, ni se las debe considerar segregadas de la economía en su conjunto 

EL KEYNESIANISMO

No ha habido economista más influyente en el presente siglo que John M Keynes. En 1936 publicó La teoría general del empleo, el interés y el dinero. Tomando como base esta obra se edificó el sistema de ideas keynesiano.

 J.M.Keynes (1883 – 1946)

Nació en Inglaterra. Su padre, John Neville Keynes, fue un destacado economista y lógico. Estudió en Cambridge y entre sus profesores se encontraba Marshall. Keynes fue una figura importante tanto en el mundo de los negocios como en la vida académica. Fue el máximo exponente de la delegación del Tesoro británico en la conferencia de paz que siguió a la Primera Guerra Mundial y también fue jefe de la comisión de su país para la organización del Fondo Monetario Internacional y del Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo. En 1936 publicó La teoría general del empleo, el interés y el dinero. Tomando como base esta obra se edificó el sistema de ideas keynesiano. Los principios fundamentales de la economía keynesiana se pueden resumir en los puntos siguientes: Al estudiar los determinantes inmediatos del ingreso y del empleo, Keynes supuso que existía una importante interrelación entre el ingreso nacional y los niveles de empleo. Los determinantes inmediatos del ingreso y del desempleo son los gastos en consumo e inversión. El gasto público constituye una adición al gasto total, mientras que la imposición se convierte en una reducción de la corriente de ingresos y, por lo tanto, en una potencial deducción del gasto en consumo e inversión. La situación de pleno empleo es sólo un caso especial; el caso más general y característico es el equilibrio con desempleo. Cuando el gasto de consumo y de inversión resulta insuficiente para mantener el pleno empleo, el Estado debería estar dispuesto a incrementar la corriente de ingresos por medio de gastos financieros por déficit presupuestario. El estado debería ser la fuente de gasto a la que se acuda como último recurso. El segundo grupo de componentes del sistema keynesiano lo constituyen los determinantes últimos del ingreso y del empleo, o los determinantes del gasto en consumo e inversión. Keynes suponía que el consumo estaba determinado por el volumen del ingreso; es decir, para cada nivel de ingreso el gasto en consumo es una proporción dada del ingreso, y esta proporción desciende cuando el ingreso se eleva. El nivel de consumo varía con los ingresos, mientras que éstos varían, a su vez, porque cambia la inversión o el gasto público, y lo hace de forma multiplicativa: si la inversión aumenta 2 millones de pesos, el ingreso se incrementará en un múltiplo de esa cantidad. Keynes defendía que el gasto en inversión estaba determinado por la tasa de interés y la eficacia marginal del capital o tasa de rendimiento esperado sobre el costo de las nuevas inversiones. La eficacia marginal del capital depende de la expectativa ante los beneficios futuros y del precio de oferta de los activos de capital. La tasa de interés era definida como una recompensa al sacrificio de la liquidez – esto es, el deseo de mantener la riqueza en forma de activos financieros líquidos – y de la cantidad de dinero (dinero en circulación más depósitos). En suma, las tres influencias psicológicas fundamentales sobre el ingreso y el empleo son: la propensión al consumo, el deseo de activos líquidos y la tasa de beneficio esperado de las nuevas inversiones. La tercera tesis fundamental de Keynes  es que el sistema de mercado libre o laissez – faire ha quedado anticuado y que el Estado debe intervenir activamente para fomentar el pleno empleo, forzando la tasa de interés a la baja (también estimulando la inversión) y redistribuyendo el ingreso con objeto de aumentar los gastos de consumo. Keynes otorga al Estado un vasto papel para estabilizar la economía en el nivel de pleno empleo. 

EL MONETARISMO

La escuela monetarista tiene como su representante más preclaro el economista de la Universidad de Chicago, Milton Friedman. Nació en Nueva York en 1912 Estudió en la Universidades de Chicago y Columbia. Ha sido profesor desde 1948 en la Universidad de Chicago, puesto que ha ocupado simultáneamente con diversos cargos en la Administración  norteamericana, en particular en el Nacional Bureau of Economic Research y en el Comité Nacional de Recursos.  En 1976 fue galardonado con el Premio Nobel de Economía por sus estudios en las esferas del análisis del consumo, de la teoría monetaria y de las complejidades de las políticas estabilizadoras de demanda. Entre sus innumerables obras cabe destacar las siguientes: Un programa de estabilidad monetaria y reforma bancaria (Deusto,1962), Capitalismo y libertad (Rialp, 1966), Teoría de los precios (Alianza Universidad, 1966) y Moneda y Desarrollo (Ateneo, 1976). Friedman es el representante más destacado entre los economistas monetaristas; sostiene que existe una interrelación entre el nivel de circulación del dinero y el grado de inflación. Friedman ha defendido el pleno funcionamiento de los mecanismos automáticos de ajuste, criticando toda intervención en la economía; en el campo monetario, las autoridades deberían limitarse a ejercer un control eficaz sobre la cantidad de dinero sobre la base, exclusivamente, de programar una determinada tasa de crecimiento anual de dinero. Esta sería, además, la única forma de controlar las tensiones inflacionarias. Se ha mostrado como defensor de liberalismo económico, partidario del sistema de libre competencia y contrario a la intervención estatal en el sistema económico. Respecto de la lucha contra la inflación, considera que sólo la plena libertad de las fuerzas del mercado puede equilibrar la economía y evitar las tensiones inflacionistas. Friedman manifiesta su oposición a las ideas y tesis keynesianas, en particular a aquellas que propugnan la intervención del sector público mediante la manipulación de la demanda agregada con objeto de estabilizar la actividad económica.

LA NUEVA MACROECONOMÍA CLÁSICA  

En un mundo donde la información no es perfecta, los agentes económicos tienen que formarse expectativas sobre los precios y sobre otros hechos económicos para la toma de decisiones. Los economistas de la Nueva macroeconomía Clásica formularon la hipótesis de las expectativas racionales para explicar cómo introducir las expectativas en la teoría económica. En primer lugar, se postula que los agentes económicos utilizan toda la información disponible y actúan como si conocieran las relaciones de la teoría económica. Ello no implica negar que el agente pueda cometer errores, pero aprende de éstos. Lo que los partidarios de esta teoría niegan es que el agente económico pueda persistir en el error una y otra vez. Por ende, sostienen los partidarios de esta corriente, todo cambio en la política económica va a ser tomado en cuenta por los agentes que tratarán de anticipar sus efectos. En consecuencia, concluyen, es escaso el papel que puede jugar la política económica. Ésta sólo producirá efectos allí donde sus cambios tomen por sorpresa a los agentes de la economía. En cambio, cualquier política sistemática no puede dejar de tener en cuenta que los agentes reaccionarán ante ella actuando en función de sus previsibles efectos.